Identidad.
Sus largos y dorados rizos rozaban mi cara; acariciándome...tentándome.
Parecía una linda niña, delicada y delgada, casi inexistente; su aspecto era tan frágil que aún en mis adentros, temía que pudiera romperse, pero su voz me decía lo contrario; su cuerpo no parecía quejarse, su aspecto tan femenino era tan sólo el contraste de un cuerpo duro y varonil. Parecía muñeca pero no podía ser diferente. Debajo de su falda, mi mano se encontraba con un pedazo duro y grande del reflejo de su excitación. Lo escuchaba gimiendo cual frenética lumia, moviéndose de arriba a abajo para alcanzar su propio cielo...mientras, yo sólo me dedicaba a escuchar y a trazar sus caderas con mis dedos. No sentía nada, después de todo, soy tan sólo una mujer que finge ser lo contrario para poder poseerlo como si fuera mi presa...soy tan sólo una mujer cansada de serlo...o quizás, tan sólo lo deseaba tanto que quería conocer sus adentros también. Exponerlo como si fuera débil…lastimarlo como si fuera su primera vez ¡Desvirgando su masculinidad! ¡Rompiendo su hombría! Saboreando su dolor…
No necesitaba sensibilidad para experimentar intensamente...¡Sus poses! ¡Sus gritos! ¡Sus lágrimas! La forma en la que arrugaba las sábanas tratando de controlar el dolor era suficiente para hacerme sudar de placer. Verlo expuesto y a mi merced era más de lo que podía soportar, su piel me prendía como nada lo había hecho jamás; me quemaba por adentro, me deshacía lentamente...era tan perfecto que podía tocar a Dios con tan sólo sentir su cuerpo ¡Y me gustaba! Me gustaba tanta indulgencia. Arañando su espalda tan sólo fomentaba sus lamentos...parecía castigarlo. Quizás tan sólo buscaba vengar todas las veces en las que fui víctima de perversiones ajenas...por fin ya no era yo la sometida, ya no era la que tenía que ceder ante las primitivas voluntades de alguien más…ahora era yo la que estaba arriba...arriba de él, de su especie ¡De su virilidad!
Por fin pude comprobar la cúspide de su placer. Había manchado su hermoso vestido para demostrarme que tan sólo era un niño malo...ahora no quedaba más que castigarlo por su crimen. Cansado y agitado podía verlo romperse, cómo me gustaba...era tan mío que lo sentía parte de mi ...ojalá pudiera arrancarle las venas y beberme su sangre también...se veía tan hermoso cuando se encontraba tan vulnerable, que el verlo sufrir...sólo me impulsaba a hacerlo sufrir más.






































































1 comentarios:
no se si ya lo habia publicado en algun otro lado, pero me parece que ya lo habia visto. excelente, como siempre! ojala no abandone este blog.
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